Alimentos y bebidas

Industria Alimentaria

Se le denomina industria alimentaria a aquéllas unidades económicas dedicadas principalmente a la elaboración, conservación y envasado de productos alimentarios para consumo humano y para animales; por su parte, la industria de las bebidas incluye tanto alcohólicas como libres de alcohol.

Hoy en día, la industria alimentaria y de las bebidas del Estado de México es la más importante del país, ya que aporta 19% de la producción nacional. Le siguen en importancia Jalisco con 11.6% y Distrito Federal con 8.4 por ciento.

Al interior de manufactura mexiquense, estas industrias también son las más importantes, ya que representan 34% del PIB manufacturero en la entidad.

En materia de empleo, la industria alimentaria del Estado de México proporciona fuentes de trabajo para más de 100 mil personas que laboran en cerca de 20 mil establecimientos.

La mayor parte de las empresas de la industria alimentaria asentadas en el Estado de México son micro y pequeñas empresas, sin embargo, son las medianas y grandes empresas las que generan el grueso del empleo y de la producción del sector.

Los principales productos alimentarios que se fabrican en el Estado de México son botanas, café, té, concentrados, polvos y jarabes, condimentos y aderezos, productos de panadería y tortillas, frutas y verduras en conserva, alimentos preparados, lácteos y sus derivados.

Entre las principales firmas de la industria alimentaria establecidas en la entidad se encuentran:
 

  • Conservas La Costeña
  • Conservas La Torre
  • Unilever de México
  • KraftFoods de México
  • JUMEX
  • Industrias Bimbo
  • MASECA
  • MINSA
  • Sabritas
  • Nestlé
  • Alpura
  • Grupo Sigma Alimentos
  • La Moderna

Además de ser una industria consolidada, tiene áreas de oportunidad atractivas para la inversión y la reconversión, tales como:

  • Producción de alimentos con contenido nutricional mejorado para combatir la obesidad y la desnutrición;
  • producción de alimentos con colorantes bioamigables, alimentos con alto índice de inocuidad o para el tratamiento de alergias;
  • alimentos para adultos mayores y/o personas propensas a padecer o padeciendo enfermedades crónico-degenerativas.

La industria alimentaria del Estado de México, es especialmente fuerte por los siguientes factores:
 

  1. Dinámica demográfica. El tamaño y el crecimiento de la población del Estado deriva en un considerable mercado potencial.
  2. Crecimiento de las zonas urbanas. El crecimiento de las zonas urbanas en detrimento de las agrícolas, redunda en la expansión de la demanda por productos en conserva.
  3. Diversidad de productos. La oferta de productos alimenticios envasados es amplia y cubre las preferencias de los consumidores.
  4. Amplios periodos de vigencia. Los productos tienen larga vida de anaquel, lo que permite manejar inventarios de acuerdo a la demanda sin que sus precios se vean afectados por la estacionalidad, como ocurre con los productos frescos.
  5. Nuevas tendencias de consumo. Los alimentos de rápida preparación, higiénicos y de calidad, favorecen la expansión de la demanda.
  6. Innovación tecnológica. La industria alimentaria se adapta rápidamente a las innovaciones tecnológicas; situación que redunda positivamente en sus márgenes de utilidad.
  7. Demanda casi inelástica. Los aumentos en sus precios no implican necesariamente disminución en su consumo; existe un proceso de sustitución de alimentos, por categorías con precios más bajos.
  8. Eficiente sistema de comercialización. En las grandes cadenas comerciales, la modernización tecnológica de la infraestructura comercial y de los sistemas de información y de logística, se ha traducido en descensos de los costos operativos y en el control eficiente de inventarios.
  9. Ubicación y apertura de supermercados. La política de expansión, ha ubicado regionalmente a las tiendas muy cerca del mercado objetivo, lo que ha impulsado las ventas del sector; ya que a través de este canal, se realiza casi la tercera parte de las ventas del segmento.
  10. Amplio poder de renegociación frente a los proveedores. Debido a los elevados volúmenes de compra por parte de las cadenas comerciales, éstas imponen condiciones a los proveedores a través de la compra de productos a precios bajos, lo cual no sólo beneficia al consumidor final sino también a las cadenas al desplazar a los pequeños comercios.